¿Te mordió un perro? No te calles, defiende tus derechos

Un paseo tranquilo por el barrio o una visita a casa de un amigo pueden convertirse en una pesadilla si un animal, especialmente un perro, te ataca sin advertencia. Más allá del susto, las mordidas pueden dejar heridas físicas, emocionales y hasta económicas.

En Cary Wintroub APC, hemos ayudado a muchas personas en Chicago, Illinois, que han sido víctimas de ataques de animales. Si te pasó algo así, no estás solo y tienes derecho a exigir justicia.

¿Qué hacer si te ataca un animal?

Lo primero es mantener la calma y seguir estos pasos:

  1. Busca atención médica inmediata. Incluso si parece “solo un rasguño”, una mordida puede infectarse o causar daños internos.

  2. Identifica al dueño del animal. Esto es clave para iniciar cualquier acción legal.

  3. Toma fotos de tus heridas y del lugar del incidente.

  4. Reporta el ataque al departamento local de control animal o a la policía.

  5. Habla con un abogado especializado. Te diremos qué puedes hacer y cómo proceder.

¿Y si el perro “nunca había mordido a nadie”?

No importa. En Illinois, la ley protege a las víctimas de ataques de animales, incluso si el perro no tenía antecedentes de agresividad. Si estabas en un lugar donde tenías derecho a estar y no provocaste al animal, el dueño es responsable.

El problema es que muchas veces los dueños intentan evadir su culpa o las aseguradoras quieren pagarte lo mínimo. Ahí es donde entramos nosotros: para defenderte y conseguir la compensación que realmente mereces.

¿Qué daños puedes reclamar?

  • Gastos médicos (emergencia, vacunas, cirugías, medicamentos)

  • Dolor y sufrimiento físico

  • Cicatrices o desfiguraciones permanentes

  • Terapia psicológica si hubo trauma

  • Salarios perdidos si no pudiste trabajar

No tienes por qué cargar con todo eso solo. Si alguien fue negligente al no controlar a su mascota, tiene que hacerse responsable.

¿Qué pasa si el ataque fue en la propiedad de alguien conocido?

Muchos se detienen por pena o miedo a dañar una relación. Pero recuerda: no estás demandando a tu amigo o vecino directamente, sino a su seguro de propietario, que está para cubrir este tipo de situaciones.

Tu salud y tu bienestar van primero. No minimices lo que te pasó.